Estamos cansados de escuchar verdades que la sociedad considera sandeces tales como que el Karma existe y está presente en todos y cada uno de nuestros actos, que lo que hagamos ahora repercutirá en un futuro y que si tal vez, haces mal a alguien, tarde o temprano tendrás que pagar por ello. Pero, ¿y si a lo largo de tu camino te encuentras con una masacre de bombardeos negativos que quizás no iban para ti? Sí, me estoy refiriendo a la mala suerte, que a veces ataca sin piedad hasta hacer que llores por el simple hecho de que se te derrame un vaso de agua o que se te acabe la tinta del bolígrafo, puede parecer una exageración pero aquellos que lo viven saben a lo que me refiero. ¿Por qué a mi? es la primera pregunta que se me viene a la cabeza cuando me ocurren estas cosas, ¿por qué tengo que pagar yo por el error de otro? no digo que yo no cometa errores y mucho menos, que sea perfecta, es más, una vez Albert Einstein dijo: " Quien nunca ha cometido un error nunca ha probado algo nuevo"; a lo que quiero llegar es que muchas veces, aquellas personas que realmente necesitan un escarmiento, siguen disfrutando de lo que hacen y sus actos, sin embargo, repercuten en la vida de los más cercanos.
La mala suerte está ahí, es injusta para algunos.

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